Sábado, 19 de Outubro de 2019
   
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Orar es Luchar

En Colosenses 4.12-13, Pablo menciona a Epafras, el fundador de la iglesia de Colosas (1.7), que lo había visitado en su prisión en Roma. El apóstol dice que, mientras estaba lejos de los colosenses, Epafras oraba mucho por ellos. De hecho, el texto da a entender que él tenía un verdadero ministerio de oración, el cual exigía mucho esfuerzo y dedicación.

El idioma que Pablo usa en el texto mencionado para referirse al trabajo de Epafras muestra que la oración no implica una postura inerte, de sereno descanso mental, capaz de llevarnos al sueño. Según el apóstol, orar es una labor ardua, marcada por lucha y disciplina, esfuerzo y perseverancia, dedicación y celo (4.2).

Es por eso que orar de verdad, contrario a lo que muchos piensan, no es fácil. Tanto es así que oramos muy poco. Nuestra negligencia es una prueba de cuánto tenemos que esforzamos para orar. 

De hecho, quien ora tiene que esforzarse en olvidar por algunos momentos de sus quehaceres, sus compromisos y sus preocupaciones. Quien ora también tiene que aprender a perseverar aun cuando la respuesta no llega y, además, tiene que luchar contra la falta de fe que siempre acecha en nuestra mente.

Concentración, perseverancia, fe, disciplina, la práctica de la oración requiere todo eso. Orar es luchar. De esta lucha, sin embargo, siempre salimos más fuertes y con muchas victorias.

Pr. Marcos Granconato

Soli Deo gloria

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