Sábado, 19 de Outubro de 2019
   
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Jabalí

Así que, mis amados hermanos, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano. (1Cor. 15:58).

Hace algunos años, cuando en vano intenté conciliar las actividades de abogado y las de pastor, desenvolví el hábito de leer resoluciones, es decir, las decisiones de los tribunales para acciones en que una de las partes (o ambas) habían interpuesto recurso. En la lectura de estos casos, uno en especial llamó mi atención.

 

Era un proceso laboral en el que el reclamante pleiteaba daños morales porque, siendo un antiguo empleado de una empresa, había recibido de sus superiores el apodo de “jabalí”.

 

Al principio, no entendí el motivo de tanta molestia, hasta que, leyendo más la sentencia, descubrí que el apodo no fue, de hecho, “jabalí”, y sí “¡ya valí!” Se trataba de un epíteto realmente malicioso y humillante que, para avergonzar al empleado, sugería a todos que, en el pasado, él había tenido algún valor para la empresa, pero que ahora no era útil para más nada. Por eso, el tribunal juzgó el recurso procedente y el empleado ganó la indemnización que quería.

 

A mí ese caso me pareció muy gracioso, pero reí por poco tiempo. Lo gracioso terminó cuando recordé que en el servicio del Reino muchos creyentes bien que merecen el sobrenombre de “ya valí”.

 

De hecho, hay hermanos que, en otros tiempos, dieron todo de sí para la Causa del Maestro. Con el pasar de los años, sin embargo, por causa de pecados, frustraciones y resentimientos, se abstuvieron, pasaron a ser “escurridizos”, perdieron el ímpetu y se apagaron. Generalmente, cuando conversamos con estas personas, ellas dicen: “Hoy estoy medio parado, pero ya trabajé mucho por el Evangelio”, es decir, “¡Ya valí!”.

 

Mi expectativa es que, en el año que está para comenzar, nuestra iglesia no tenga alguien así. Espero que si hubiera algún animal, que nos sirva de sobrenombre, no sea el jabalí. Que sea tal vez el castor, aquél animalito que trabaja mucho, haciendo diques, y permanece útil al grupo al que pertenece.

 

Espero que sea así en 2009, por el bien de la iglesia y para la gloria de nuestro Señor que sólo dispensa del trabajo a aquellos a quienes llama para las vacaciones celestiales.

 

“Castor” Marcos Granconato
Soli Deo gloria

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