Sábado, 19 de Outubro de 2019
   
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La Mano de Thomas Cranmer

Thomas Cranmer (1489-1556) fue arzobispo de Canterbury, Inglaterra, en los días de la reina María, la sanguinaria (1553-1558). Fue un creyente verdadero, siempre enseñando el evangelio puro a todos aquellos que el Señor le confiara.

Como la reina María era católica, pronto empezó a perseguirlo, como lo hizo con muchos protestantes que existían en su reino. Por eso, Cranmer fue detenido y permaneció en la cárcel por casi tres años.

En ese tiempo, torturado por el miedo, la soledad, la miseria y la angustia, Cranmer firmó una declaración de retractación en la que decía renunciar a la fe bíblica y abrazar la doctrina papista. La reina se alegró mucho con esto, pero, como lo odiaba profundamente, aun así lo condenó a muerte.

En el día de su ejecución, Cranmer dirigió un sermón al pueblo. Dijo sobre su retractación: "Escribí aquello por miedo de la muerte y, si fuera posible, para salvar mi vida... Allí escribí muchas cosas falsas. Y por el hecho de que mi mano derecha pecó al escribir contra mi corazón, ella será la primera en alcanzar el fuego, la primera a ser quemada".

De hecho, poco después, cuando lo amarraron a una estaca y le arrojaron fuego, él extendió su mano, colocándola en medio de las llamas, y allí la sostuvo firmemente, diciendo: “¡Indigna mano derecha!”.

La historia de Cranmer es dramática, pero eso no debe impedir que notemos en ella algo muy común: el uso indigno que, muchas veces, los creyentes hacen de sus miembros. Por otro lado, esta historia también destaca algo raro: el verdadero arrepentimiento, que es severo consigo mismo y no mide esfuerzos para no caer otra vez.

¿Cuál de estos hechos de la experiencia cristiana está más presente en nuestra vida?

Pr. Marcos Granconato
Soli Deo gloria

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