Sábado, 19 de Outubro de 2019
   
Tamanho do Texto

Pesquisar

¿A dónde fueron a parar?

Son innumerables los libros acerca de cómo debe ser el pastor, su carácter y trabajo, su familia y conducta. Recuerdo que hace mucho tiempo, cuando decidí ser pastor, adquirí uno de esos libros con el propósito de aprender algo sobre mi entonces futura función.

En todos esos libros hay comentarios sobre 1 Timoteo 3.1-7, el texto clásico que enseña cómo debe ser el pastor. Aunque algunas personas digan que ese texto presenta ideales y no exigencias, sigue siendo evidente que Paulo describe allí cómo el ministro de Cristo debe ser y no como debería ser.

En nuestros días, sin embargo, aunque haya un notable incremento en el número de pastores, parece no existir más la preocupación con estas cosas. El interés que tuve cuando joven, en aprender cómo debe ser el pastor, está ausente en gran parte de aquellos quienes hoy se presentan como siervos de Dios. De hecho, si leemos 1 Timoteo 3.1-7, veremos que muy pocos pastores se encajan en lo que está descrito allí. Y peor: quien diga que esos pastores deben salir del ministerio inmediatamente es catalogado como ¡radical y sin amor!

Por todo ello, nuestros días son muy difíciles. Personas sin ninguna calificación se dicen capaces de orientar a otros y así ciegos guían a otros ciegos. Y los ciegos conductores fingen y dicen que ven. Para empeorar las cosas, nuevas mentiras se enseñan a cada día, textos bíblicos son distorsionados aterradoramente y las ovejas perecen de hambre, sin recibir el cuidado individual que el ministerio pastoral debe ofrecer.

Necesitamos urgentemente pastores según el corazón de Dios. Necesitamos ministros de verdad, que aman la Palabra y al pueblo de Dios. ¿Adónde será que ellos fueron a parar?

Marcos Granconato

Soli Deo gloria

Este site é melhor visualizado em Mozilla Firefox, Google Chrome ou Opera.
© Copyright 2009, todos os direitos reservados.
Igreja Batista Redenção.