Sábado, 19 de Outubro de 2019
   
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El Origen de las Virtudes Cristianas

Su divino poder nos ha dado todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, a través del pleno conocimiento de aquel que nos ha llamado por su gloria y virtud (2Pe 1.3).

Las virtudes cristianas son los rasgos del carácter de Dios presentes en el creyente. Toda persona genuinamente salva se preocupa por desenvolver estas virtudes en su vida y los que son indiferentes a este asunto difícilmente pueden clasificarse entre los verdaderos cristianos (1Ts 4.7-8).

De acuerdo con el texto de Pedro, los creyentes tienen todo para ser virtuosos y eso les ha sido dado "a través del pleno conocimiento" de Cristo. Conocer a Cristo es, básicamente, ser salvo por la fe en él (Jn 17.3). Por tanto, Pedro enseñanza que, cuando fuimos salvos, Dios nos dio todo lo que necesitamos para tener una vida recta.

De ello se deduce que no hay fórmulas mágicas ni estrategias sociales para que alguien se torne una mejor persona. Cuando el asunto es el desarrollo de las virtudes verdaderas en el carácter humano, hay sólo una forma para hacerlas surgir: conocer a Cristo y crecer en ese conocimiento.

De hecho, sin conocer a Jesús, el hombre no puede nacer ni crecer espiritualmente. Y para conocerlo es necesario primero recibirlo y luego caminar con él y aprender lo que Dios dice acerca de él (Jn 5.36-39). Cuando una persona experimenta estas cosas, el poder de Dios actúa otorgándole recursos que la capacitan para la vida y la piedad. Entonces, el hombre comienza a cambiar para mejor, transformándose cada vez más en la imagen de aquél que lo creó (Cl 3.9-10).

Pr. Marcos Granconato
Soli Deo gloria

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