Sábado, 19 de Outubro de 2019
   
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Ropa Nueva

Mis dos hermanos, Marcio y Marcelo, creen que me visto muy mal. Ríen de mis zapatos, se burlan de mis camisas, hacen chistes de mis pantalones y dicen que uso trajes similares a los de borrachos que duermen en las plazas.

La ventaja de tener hermanos que valorizan cosas insignificantes como pantalones y camisas es que cada vez que ellos se aburren de alguna ropa yo recibo una donación. Fue así que hace tiempo Marcelo me dio una camiseta de mangas largas, estilo sudadera. Pronto me enamoré de esa camiseta. Ella es bastante holgada y confortable - el tipo de ropa que cuando envejece nos da pena botar.

Ingenuo, usé la susodicha camiseta en el Día de la Alegría y... ¡Qué sorpresa! Descubrí que sólo a mí me gusta. Las señoras de la iglesia me dieron muchas reprimendas y sólo les faltó mencionar que parecía un borracho que durmió en la plaza.

Todo el impacto que mis ropas han causado en las personas a mi alrededor me llevaron a dos reflexiones. La primera fue la de crear una nueva marca, la Drunkers Square; la segunda fue el recordatorio de que el pecado habitual es como una ropa vieja y sucia la cual nos tenemos que sacar deprisa.

De hecho, es el apóstol Pablo quien propone eso. Él sugiere, en Efesios 4.22-32, que la mentira, el robo, la ira y las palabras torpes son como ropas de la antigua naturaleza pecaminosa que un día nos dominó. Por eso, él dice, debemos librarnos de estas ropas y vestir trajes de justicia y santidad, prendas de la bella indumentaria del hombre nuevo.

Esto no significa que el creyente puede dejar de lado el aseo o que puede seguir siendo desaliñado. Sin embargo, el celo por estas cosas no nos debe hacer abandonar el cuidado con la vestidura moral y espiritual que usamos. De lo contrario, quien primero nos va a censurar es Dios, ante quien pareceremos borrachos que duermen en las plazas... (¡Hic!).

Pr. Marcos Granconato

Soli Deo gloria

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