Sábado, 19 de Outubro de 2019
   
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Hombres y Pajarillos

Todos andan últimamente asustados y con miedo. No es para menos. La epidemia de "gripe porcina" que ha afectado a todo el mundo está haciendo más y más víctimas cada día.

Aunque las autoridades hayan intentado transmitir la idea de que el problema no es tan grave, las muertes diarias de las víctimas muestran lo contrario. Por eso, la población está ansiosa, las clases fueron suspendidas en las escuelas públicas y privadas y los hospitales están repletos de personas con sospecha de esta gripe. El pavor se torna aún mayor cuando pensamos que el "enemigo" es invisible y puede estar silencioso, en el pomo de una puerta, en la superficie del mostrador de una panadería o en el billete de diez dólares.

¿Qué deben hacer los creyentes en esta hora? La respuesta es simple: deben orar y velar. Lo sé, lo sé… Acabé de extraer la frase bíblica de su contexto original. Pero lo que quiero decir, pasando por encima del contexto y todo, es que debemos suplicar la protección de Dios contra esta enfermedad y cumplir con las orientaciones dadas por las autoridades relativas a la prevención. Esto es lo que debemos hacer.

Ahora viene lo más difícil. ¿Qué deben pensar los creyentes? Aquí reproduzco otras palabras de Jesús. De esta vez, respetando un poco más el contexto: "¿No se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno de ellos cae a tierra sin el consentimiento de vuestro Padre… Por lo tanto, no tengáis miedo; más valéis vosotros que muchos pajarillos" (Mt 10.29,31).

Por tanto, debemos pensar que nada nos puede ocurrir sin que nuestro Dios lo consienta. Como alguien ya dijo, somos inmortales hasta el día que Dios fijó. Por eso, incluso en medio de una pandemia, podemos aliviar la angustia de nuestra mente e incluso silbar un poco. No tengo idea de qué piensan los pajarillos, pero, al menos, sé que es eso lo que ellos hacen.

Pr. Marcos Granconato

Soli Deo gloria

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