Sábado, 19 de Outubro de 2019
   
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¿Qué sobró el Miércoles?

El Carnaval acabó. Nosotros, los creyentes, sobrevivimos a una más de estas fiestas diabólicas. Por lo menos, sabemos que, ninguno de nosotros fue a los salones o a los desfiles. Cristianos como somos, pasamos bien lejos de estos lugares y eventos...

 

Reflexionando mejor, no obstante, concluimos que es evidente que el Carnaval ofrece peligros más sutiles de que las invitaciones para frecuentar a sus bailes. Tal vez el mayor peligro del Carnaval no sea ir hasta allá, sino dejarlo venir hasta nosotros.

 

De hecho, puede suceder que un creyente, durante los días de fiesta, haya quedado lejos del sambódromo, pero, al mismo tiempo, haberse dejado dominar por el ambiente del Carnaval. Puede haberse conducido de modo irreverente o incluso escandaloso, relacionándose con personas incrédulas en un ambiente marcado por risas y conversaciones vergonzosas, o simplemente dejando el Carnaval entrar en casa a través de la radio y la televisión.

 

Por lo tanto, es fácil responder si fuimos o no a las fiestas de Carnaval. Más difícil es responder si el Carnaval vino hasta nosotros y si abrimos puertas para el pasar. Tal vez una manera de obtener la respuesta sea mirar para el llamado Miércoles de Ceniza.

 

¿Cómo estábamos en ese día? ¿Éramos creyentes mejores o peores? ¿Estábamos más fuertes o más débiles? ¿Nos sentimos satisfechos o avergonzados? ¿Qué sobró el Miércoles de Ceniza? ¿Buenos recuerdos o tristes secretos?

 

Pr. Marcos Granconato
Soli Deo gloria

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