Quinta, 13 de Agosto de 2020
   
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Bambú Chino

Hay muchas especies de bambú. Lo descubrí recientemente cuando intenté, en vano, cultivar algunos en mi patio trasero. De todos los bambúes sobre los que he leído, uno de ellos me llamó la atención de manera especial: el bambú chino.

De acuerdo con las informaciones que obtuve en Internet, este bambú, una vez plantado, permanece cinco años sin dar la menor señal de que realmente va a crecer. Todo lo que se ve es el lento desabotonar de un pequeño brote.

 

Durante cinco años, todo el desarrollo de la planta es subterráneo y consiste en la formación de una raíz maciza y fibrosa que se extiende vertical y horizontalmente a través de la tierra.

 

Por último, al final del quinto año, el bambú chino dispara en su crecimiento hasta alcanzar ¡25 metros de altura!

 

Creo que hay mucha similitud entre el bambú chino y las iglesias que Dios "planta". Conozco muchos campos cultivados, lugares donde se enseña la Palabra de Dios con fidelidad y, sin embargo, se ve poco o ningún resultado. Es que la Palabra de Dios actúa lentamente en el escondite de los corazones. Allí ella va extendiendo sus raíces, formando sus fibras, asentándose de tal manera que, un día, será imposible arrancarla.

 

Es necesario que los obreros de Dios, los anunciadores de las Buenas Nuevas, los mensajeros de la verdad, tengan paciencia y continúen su trabajo incluso sin ver resultados. Un día, bajo la lluvia de la gracia de Dios, un cogollo aparecerá en el campo y con él varios otros (1Cor 3.6-9). Y no será el brote de una planta débil, que pronto marchita y seca. Será el brote del árbol fuerte, que alcanza alturas y jamás será arrancada por el viento.

 

Pr. Marcos Granconato
Soli Deo gloria

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